Perdonarse

Llegué a Adriana de manera muy particular. Nunca me hubiera imaginado una cosa parecida. Siempre viví mi vida pensando en que estas cosas de ángeles, meditación y comida «sana» no eran para mí. Las respeté eso si, pero nunca me involucré. Sin embargo, mi vida se fue llenando más y más de cargas ajenas, de remordimientos, de soledad, de pasado. Un pasado al que me aferraba para castigarme y encerrarme cada vez más en mi profunda soledad. Perdí a mi mamá justo cuando faltaba un mes para que mi hijo naciera. Ese profundo dolor me hizo aun más vulnerable, pero lo escondía en hacerme ver más «fuerte» a punta de «poder con todo», a costa de mi misma. Sin embargo en este camino sin salida, lo único que lograba era amargarme, dañarme y lo peor, dañar a los que amo con mi forma de ser y expresar lo que mi corazón no podía callar por mas que me esforzara. El día que llegué casi no entro al consultorio por el miedo que sentía. El lugar me intimidó desde el principio. Sin embargo, las palabras de Adriana, la energía tan supremamente especial que se siente en ese lugar, la conexión que se logra, el olor , los sonidos, me hicieron reconectar con este universo maravilloso que me rodea, y sobre todo reconectarme con este yo que estoy empezando a dejar fluir libre y feliz. Perdoné y fui perdonada, y eso me da las bases para saber que aunque el camino puede no ser fácil, depende solo de mí y de este convencimiento profundo que tengo que estoy en el camino correcto, que me demoré demasiado en buscarlo, pero que gracias a este Dios maravilloso en el que creo, este camino me encontró a mí. Podría quedarme horas escribiendo acerca de esta experiencia fascinante que me estoy permitiendo vivir, porque todo mi ser vibra cuando reconstruyo los pasos que he podido dar durante este proceso.
Solo les digo, no dejen de hacerlo, permítanse encontrar tranquilidad, sanación, amor por ustedes mismos, viviendo esta experiencia maravillosa de entender que somos parte de este universo hermoso que nos habla y de un creador que a través de su amor nos busca permanentemente los mecanismos para que seamos felices. Es cuestión de permitir que nos encuentre….

Angelica