¡Existen! … y para cada uno

Que todo en la vida necesitara un manual haría la vida misma muy aburrida.
Sin embargo, hay momentos en los puede ser necesario, hacen falta indicaciones, no nos las sabemos todas.
De un tiempo (no sé cuánto) para acá he entendido que si bien no hay manual para todo (y que en serio no lo desearía) sí hacen faltan guías, capaces de indicarnos qué y por dónde coger… y entendí que están acá. Que así como existen en dimensiones que no conozco (pero sé que existen porque les he pedido –mis abuelos, ya muertos, son por ejemplo guías para mí-) también existen cerca a cada uno, en vida.

De la nada, literalmente de la nada, supe de Adriana. No buscaba un sicólogo, no buscaba un astrólogo, no buscaba quien supiera leer las cartas (y a todos estos los respeto)… es más, pensándolo bien, no buscaba nada. Pero supe de ella y entendí que era esa guía que podría estar a mi alcance.

La conocí y fue genial. De verdad estaba frente a una guía espiritual, una terrenal… ¡Existen!

Han sido de los más bonitos minutos (y muchos) que me he regalado, que he destinado absolutamente para mí. Pero soy honesta: nada se compara (hasta ahora) con el segundo encuentro. La conexión que tanto necesito conmigo misma y mi mundo (esa que en mi primera consulta estaba más que desaparecida) fue mayor. No comparto detalles por el simple hecho de querer que sean ustedes (los que posiblemente estén leyendo esto, si es que no los he aburrido ya) los que vivan ese momento, tan distinto para cada uno.

Tan distinto y especial. Ella es increíble, su lugar es hermoso y lo que se vive en él vale la pena. Adriana sabe lo que hace y es por eso que no me equivoco en llamarla guía, una de varias que podemos tener alrededor y no lo sabemos (pero ella sí).
No tengo un compromiso con Adriana, no es para nada una obligación escribir estas líneas. Siento, sí, que quiero compartir este mensaje y mi satisfacción, quiero hacer entender que buscar un poco de luz para uno mismo siempre viene bien. Dar vueltas, pensando, creyendo que debería haber un manual para X o Y situación no es lo más sano, simplemente no ayuda.
Eso sí: no se trata de que en este encuentro le digan a uno qué hacer; la magia está en que cada quien se descubra y sepa dónde se esconde dicha luz.

De verdad… no nos las sabemos todas, pero para cada situación hay alguien que sí sabe todo. Yo lo descubrí, sin pensar ni buscar, y era tal vez mi momento… Me encantaría que fuera el de alguno de ustedes que -también de la nada- están ahora, en esta página, cerca… y con la posibilidad de estarlo un poco más.

Por mi parte, digo ¡gracias!

Fernanda